Daniel Moreno Flores, arquitecto ecuatoriano, reflexiona sobre el agua como productora de cultura, creadora de identidad e impulsora de una convivencia multi-especies.
Daniel Moreno Flores nos comparte su último trabajo en coautoría con Marie Combette en el que ambos estudian las cuencas fluviales que atraviesan la ciudad de Quito. A través de una serie de derivas fluviales, estudios in-situ, investigaciones multi-escalares, etnografías y dibujos a mano, el proyecto “Los caminos del agua” releva los aspectos geográficos y morfodinámicos de los cursos de agua desde su origen.
Daniel propone una investigación como deriva, como ir navegando no solo los cursos de agua sino las ideas y el conocimiento de lo cotidiano.
En esta deriva sonora Daniel habla de cómo el agua es creadora de identidad y productora de cultura, memorias, cosmovisiones, pero también cómo la cultura modifica los cursos de agua.
En este sentido, el arquitecto propone una reflexión crítica urbana, social y ambiental apelando a una gestión de cuencas producción de la vida en todas sus formas, interpelando la realidad y ofreciendo una mirada crítica que abone a una convivencia multi-especies.
Daniel sostiene que el agua facilita aprendizajes muy profundos y que puede contribuir a formas de vida en simbiosis con otras entidades más allá de los humanos.





