El arquitecto paraguayo Solano Benítez, Doctor Honoris Causa por la UNR, nos comparte aspectos de su obra, incluyendo, pero no clausurándola únicamente a la experimentación material.
Solano Benítez es un arquitecto paraguayo cuya obra suele ser destacada por la innovación material. Pero su obra no puede reducirse solo a la liberación del ladrillo de su determinación original a través del uso inédito, o a las proezas estructurales a las que Solano lo somete. Tampoco puede reducirse sólo al uso de materiales y mano de obra local. Ni siquiera al hecho de llevar al ladrillo a devenir estructura, forma y espacio al mismo tiempo. De hecho, en sus obras existe un sinfín de repertorios, diferencias y cadencias en los procesos de generación, producción y expresión espacio-temporales y materiales que el arquitecto no hace explícitos.
¿Qué es lo que hace de la obra de Solano un hecho latinoamericano? ¿Es quizás la disposición de sacar al “patrimonio modesto”, al ladrillo y la mano de obra local de su condición plebeya y elevarlas a un lugar de prestigio? ¿Es la coexistencia de lo situado y lo situante, y lo único replicable? ¿Será su condición extraña, ambigua, ubicua y al mismo tiempo lograda con gran austeridad? ¿Será su sincretismo, es decir, dispositivos que yuxtaponen la planta moderna, el espacio fluido contemporáneo y las técnicas milenarias? En esta entrevista Solano ensaya algunas respuestas.





